¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmos 42:11
Cada vez que leo este
salmo me sigue sorprendiendo su final, dónde el rey David le habla a su propia
alma y le dice "no te entristezcas más, mejor espera en Dios"
Adicional a esto le dice "aún tengo adoración para Él” David sabia lo vital que era la adoración en la vida del creyente, ya que su esencia es adoración, el creyente fue concebido para adorar a Dios con todas sus fuerzas y con todo su corazón Marcos 12:30, en pocas palabras palabras David le dice a su alma "fuiste creada para alabar, así que sin importar nada, sigue haciendo para lo que fuiste creada"
Y para finalizar,
David le recuerda a su propia alma a quien está adorando "mi Salvador y mi
Dios" ¡Él me ha salvado y me salvará, EL - ES - MI - DIOS!
Hoy quiero invitarte a
que tomes la misma actitud que tomó David, háblale a tu corazón y dile: ya no
estés más tristes, ya deja de quejarte, ya deja de preguntarte ¿Por qué?, Deja
de contradecir el tiempo que vives, deja de ver la enfermedad como el final del
camino y no como parte de él, deja de mirar tus bolsillos para medir tus
riquezas. Y recuérdale a tu alma quien es tu Dios: El salva nuestra alma, El,
sana al enfermo, El provee al que necesita, El guía al perdido, El fortalece al
cansado, El defiende al que lucha sus causas; y lo más importante es que Yo le
pertenezco, y Él es mi Dios, soy suyo, y Él es mi Dios Cantares 2:16.
Hoy te invito a que
dejes de ver tus problemas y mejores cierres tus ojos y veas a tu Dios. Antes
de despedirnos quiero invitarte a que compartas este devocional con alguien. Tú
también puedes ser un canal de bendición para los demás.


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