Hebreos 10:32-39
Es fácil mantenernos firmes en nuestras creencias cuando estamos con personas de ideas afines en la Iglesia. Pero si estamos entre personas que dudan o están en desacuerdo con el cristianismo, necesitamos valor para defender la verdad de la Palabra de Dios.
En estas situaciones, podríamos estar tentados a faltar a nuestras convicciones por temor a:
LA CRÍTICA. Los que defendemos la verdad de Dios seremos criticados por quienes no comparten nuestras convicciones. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. 1 Pedro 4:14-16
EL RECHAZO. Si compartimos nuestra fe, es posible que no seamos aceptados por quienes siguen sus propios deseos Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio Salmos 62:8 si somos verdaderos creyentes evitemos estos espacios Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Santiago 3:16
LAS PÉRDIDAS. A veces no queremos adoptar una posición consagrada porque podríamos perder amigos. Pero quien nos impida obedecer al Señor no es un amigo de verdad. No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. 1 corintios 15:33
Sacrificar principios justos para complacer a los demás nos mantendrá alejados de lo que Dios ha planeado para nuestra vida. Es mejor vivir para Cristo y obedecer sus mandatos, para que podamos glorificarle, Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, Filipenses 3:7-8.
Como pueblo de Dios, nos aferramos a nuestras convicciones, sin importar las consecuencias. Agradar a Cristo es nuestra mayor prioridad y bien vale la pena que permanezcamos firmes por Él.
TE REGALO UN LIBRO DESCARGALO AQUI:

No hay comentarios:
Publicar un comentario