Manos seguras

Leer: Salmo 32

Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia… (v. 7).

Como al desenredar una soga, los hilos de la vida de Doug Merkey se cortaban uno tras otro. «Mi madre había perdido su batalla contra el cáncer; un largo noviazgo estaba fracasando; mis finanzas disminuían; mi vocación era incierta […]. La oscuridad emocional y espiritual alrededor y dentro de mí era profunda, debilitante y aparentemente impenetrable», escribió el pastor y escultor.


Esta combinación de eventos, sumada a vivir en un ático estrecho, se convirtió en el escenario de donde surgió su escultura The Hiding Place [El refugio]. Muestra las manos fuertes y con cicatrices de Cristo, juntas y abiertas en forma de copa, como un lugar seguro.

Doug lo explica así: «La escultura es la invitación de Cristo a refugiarse en Él». David escribió el Salmo 32 como alguien que encontró el supremo lugar seguro: Dios. Nos ofrece perdón de nuestros pecados (vv. 1-5) y nos alienta a orar en las dificultades (v. 6). El salmista declara su confianza en el Señor: «Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás» (v. 7).

¿A quién acudes cuando tienes problemas? Qué bueno es saber que cuando las cuerdas frágiles de nuestra existencia terrenal comienzan a deshilacharse, podemos correr hacia la seguridad eterna de la obra redentora de Jesús.

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