Belleza por cenizas

Isaías 61:1-4

… me ungió el Señor […] a ordenar que a los afligidos […] se les dé gloria en lugar de ceniza (vv. 1, 3).

Después del incendio más destructivo en la historia de Colorado, Estados Unidos, un pastor ofreció ayuda a las familias para buscar artículos valiosos entre las cenizas.
Esperaban encontrar muchos objetos preciosos, pero fueron muy pocos. Un hombre habló tiernamente de su anillo de bodas. Estaba en una caja en la habitación de arriba. La casa ya no estaba; todo se había carbonizado o derretido. Buscaron el anillo exactamente en el mismo lugar donde había estado la habitación… sin éxito.

El profeta Isaías se lamentaba por la inminente destrucción de Jerusalén. Del mismo modo, hay ocasiones en que sentimos que la vida que construimos se ha reducido a cenizas. Nos parece que no queda nada, emocional ni espiritualmente. Pero Isaías brinda esperanza: «el Señor […] me ha enviado […] a vendar a los quebrantados de corazón, […] a consolar a todos los enlutados» (Isaías 61:1-2). Dios convierte nuestra tragedia en gloria: «una diadema en lugar de ceniza» (v. 3 RVC). Y promete: «Las ruinas antiguas serán reconstruidas, los asolamientos de antaño serán levantados» (v. 4).

En aquel incendio, una mujer buscó entre las cenizas del lado opuesto. Allí, en su caja, desenterró el anillo de aquel esposo. En tu desesperación, Dios saca de las cenizas lo verdaderamente precioso: tú.

De:  Kenneth Petersen

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