Nuestro mundo está obsesionado con la juventud. Abundan los productos que ofrecen mejor salud, menos arrugas y mayor energía, pero estos abordan el problema del envejecimiento solo de manera superficial; nada altera el hecho de que nuestros cuerpos envejecen. Sin embargo, sentirse viejo no es inevitable; con la actitud correcta, podemos ser jóvenes de corazón sin importar cuál sea nuestra edad cronológica. Hacemos esto al cultivar...
UN ENFOQUE CENTRADO
EN DIOS. Mantenga enfocada su mente en las cosas de arriba, más
que en las terrenales Colosenses3.2. Vea cada día como una oportunidad para confiar más en Dios, amarle con
mayor profundidad y servirle con más gozo.
UNA BÚSQUEDA ACTIVA
DEL APRENDIZAJE. Nunca deje de aprender de las Sagradas Escrituras. Anhele la
Palabra de la misma manera que un bebé anhela la leche, para poder seguir
creciendo espiritualmente 1 Pedro 2.2.
UNA PERSPECTIVA
OPTIMISTA DE LA VIDA. Deje que una mentalidad centrada en Dios moldee sus actitudes.
Trate de mantener una actitud de alegría, agradecimiento y fervor 1 Tesalonicenses5.16-18.
UNA ORIENTACIÓN
CENTRADA EN LOS DEMÁS. Invierta su vida en
otros para estimularlos y ayudarlos a crecer en la fe 1 Tesalonicenses 5. 11. Mantenerse joven
mientras se envejece empieza por la mente. Así que nunca deje de aprender, reír
y amar a Dios.


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