… las angustias primeras serán olvidadas […]. Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra… (vv. 16-17).
En su maravilloso libro Art + Faith: A Theology of Making [Arte + fe: Una teología de la elaboración], el renombrado artista Makoto Fujimura describe la antigua técnica japonesa del kintsugi,
en el cual el artista toma trozos de cerámica rotos y los une con laca mezclada con oro. Explica que el kintsugi no solo «repara» una vasija rota, sino que la hace aún más bella que el original. Este arte se volvió muy valioso y deseado después de su implementación, hace siglos, cuando la copa favorita de un jefe militar fue destruida y luego reparada de manera hermosa.
Isaías describe a Dios representando artísticamente esta clase de restauración en el mundo. Aunque nuestra rebelión y egoísmo nos han hecho pedazos, Dios promete crear «nuevos cielos y nueva tierra» (Isaías 65:17). No planea simplemente reparar el viejo mundo, sino hacerlo completamente nuevo; tomar nuestra ruina y moldear un mundo hermoso y renovado. Esta nueva creación será tan asombrosa que «las angustias primeras serán olvidadas» y «de lo primero no habrá memoria» (vv. 16-17). Dios desplegará su energía creadora; una energía donde lo feo se convierte en hermoso y lo muerto respira de nuevo.
Ante nuestras vidas destrozadas, no tenemos que desesperarnos. Dios está haciendo una restauración hermosa.
De: Winn Collier


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