No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento… (v. 2).
En 2014, unos biólogos capturaron en Filipinas una pareja de caballitos de mar pigmeos anaranjados y los llevaron a la Academia de Ciencias de San Francisco, California, junto con un trozo de gorgonia anaranjada donde vivían.
Querían saber si estas criaturas marinas nacían con el color de sus padres o el de su hábitat. Cuando nacieron unas crías de color marrón opaco, los científicos pusieron una gorgonia púrpura en el tanque. Las crías, cuyos padres eran anaranjados, cambiaron a un color púrpura semejante a la gorgonia. Por su naturaleza frágil, su supervivencia depende de la habilidad que Dios les dio de mimetizarse.
El mimetismo es un mecanismo de defensa útil en la naturaleza. Sin embargo, Dios invita a todos a ser salvos y destacarse en el mundo por la forma de vivir. Pablo insta a los creyentes en Jesús a honrar a Dios en todo y adorarlo al presentar sus cuerpos en «sacrificio vivo» (Romanos 12:1). Por nuestra fragilidad humana a causa del pecado, nuestra salud espiritual depende de que el Espíritu Santo renueve nuestra mente y nos dé poder para no conformarnos a «este siglo» que rechaza a Dios (v. 2).
Camuflarse a este mundo significa vivir en oposición a las Escrituras. Pero, por el poder del Espíritu, ¡podemos parecernos a Jesús y amar como Él!
De: Xochitl Dixon

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