Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa (v. 4).
¿Alguna vez fuiste a una venta de artículos usados y soñaste con encontrar algo de un valor increíble? Una vez, un antiguo jarrón floral chino se compró por solo 35 dólares y se vendió en una subasta en 2021 por más de 700.000. La pieza resultó ser un artefacto raro e históricamente significativo del siglo xv. Esto es un recordatorio asombroso de que lo que algunas personas consideran insignificante puede tener un valor enorme.
Escribiéndoles a los creyentes dispersos, Pedro les explicó que su fe en Jesús era creer en Aquel que había sido rechazado por la cultura reinante. Desdeñado por la mayoría de los líderes religiosos judíos, y crucificado por el gobierno romano, Cristo fue considerado despreciable por muchos porque no cumplió con sus expectativas y deseos. Pero a pesar de esto, Él era escogido y precioso para Dios (1 Pedro 2:4). Su valor para nosotros es infinitamente más precioso que la plata o el oro (1:18-19). Y tenemos la certeza de que todo el que decide confiar en Jesús nunca se avergonzará de su elección (2:6).
Cuando otros desprecian a Jesús, volvamos a observar. El Espíritu de Dios puede ayudarnos a ver el regalo invalorable de Cristo, que ofrece la inestimable invitación de formar parte de la familia de Dios (v. 10).
De: Lisa M. Samra


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